
La Casita de Libros cumplió su primer año de vida
La Casita Libros "Somos lo que Leemos" celebró su primer aniversario con una jornada especial en la Cooperativa de Energía Eléctrica de Zapala, donde vecinos y vecinas pudieron acercarse a conocer la iniciativa, compartir lecturas y disfrutar de una torta de cumpleaños.
Lo que comenzó como una idea compartida entre amantes de la lectura, ésta semana se transformó en un proyecto cultural que sigue creciendo y sumando lectores en distintos puntos de la ciudad. Detrás de esta propuesta se encuentran Dalila Mendoza y Gabriela Mesa, quienes hace un año decidieron apostar por un sueño que no sabían cómo iba a ser recibido por la comunidad.
"El tiempo pasa rapidísimo. Ha sido un año con muchísimas historias y experiencias. Cuando empezamos no sabíamos cómo iba a funcionar, pero la respuesta de la gente fue muy positiva desde el primer momento", contó Dalila durante una entrevista con Radio Cooperativa.
La historia comenzó en la Biblioteca Popular Elordi, que les abrió las puertas cuando todavía no tenían un lugar definido para desarrollar la propuesta. Allí nació la primera casita literaria, impulsada inicialmente con apenas 60 libros que pertenecían a las propias fundadoras. Sin embargo, el proyecto fue creciendo rápidamente gracias a las donaciones y al acompañamiento de la comunidad. Hoy, la iniciativa cuenta con tres casitas literarias activas y cientos de ejemplares distribuidos en distintos espacios.
Uno de los aspectos más destacados de La Casita Libros es su carácter itinerante. Con el paso de los meses, las impulsoras comprendieron que debían acercar los libros a la comunidad y no esperar únicamente que los lectores llegaran a ellas. La iniciativa busca facilitar el acceso a la lectura mediante el intercambio y la circulación gratuita de libros, especialmente para aquellas personas que disfrutan leer pero que muchas veces no tienen la posibilidad económica de adquirir nuevos ejemplares.
Durante la celebración del primer aniversario, los organizadores propusieron una actividad sencilla: compartir un momento de lectura colectiva, lejos de las pantallas y de las distracciones cotidianas. La jornada también sirvió para recibir nuevas donaciones, una práctica fundamental para sostener el crecimiento del proyecto.